Sobre la quietud y el vacío
Una visión oriental de dos aspectos fundamentales
en la práctica de las artes marciales. Un artículo
que convida a la reflexión y el pensamiento.
El pintor paisajista chino Guo Xi (¿1020–1090) nos ha dejado un pensamiento rico en interpretaciones y que convida a la reflexión:
Si deseas palabras poéticas sutiles, milagrosas; nunca te canses de la quietud ni del vacío: con la quietud entenderás los movimientos de innumerables cosas; y, con el vacío percibirás mil mundos.
El mensaje está repleto de sabiduría y de diferentes interpretaciones, pero resume en pocas palabras algunos conceptos esenciales dignos de tener en cuenta en la práctica de las artes marciales.
En occidente, a menudo asociamos la quietud como algo malo, un vicio que debe ser evitado ya que estamos en este plano para ser útiles y productivos. La quietud es sinónimo de haraganería o dejadez. El individuo quieto no modifica su entorno, no conoce su territorio. Pero es esa aparente pasividad la que le hace conocer el verdadero sentido del movimiento.
Dice Aristóteles en su Ética a Nicómaco:
Por eso Dios se goza siempre en un solo placer, y simple, pues no sólo hay una actividad del movimiento, sino de la inmovilidad y el placer se da más bien en la quietud que en el movimiento
La quietud es claramente una forma del movimiento; entendámosla de alguna manera como el no-movimiento. Pero esa inactividad es una preparación para la acción. Cuando hacemos taichí o wushu algunas partes de nuestro cuerpo están inmóviles. Sucede que esa inmovilidad es la que sustenta la parte de nuestro cuerpo que está en acción plena. Si no tenemos la entereza y la nobleza como practicantes de comprender el valor de esa quietud jamás entenderemos la potencia de nuestra parte dinámica.
La quietud es, pues, movimiento en potencia.
En occidente tenemos terror al vacío. De hecho en la historia del arte hay un concepto denominado con la expresión latina horror vacui, que significa sencillamente horror al vacío, que denota la idea de rellenar una obra de arte pictórico o escultórico con imágenes que no dejen ningún lugar sin ocupar. A lo largo del tiempo el artista occidental se ha empeñado en justificar el espacio en donde se está expresando ocupándolo por completo.
Sin embargo para la visión oriental, que surge de la frase de Guo Xi, el vacío no debe ser temido ni aborrecido porque el vacío es lo que nos da la sensación de plenitud.
En las artes marciales es de fundamental importancia conocer qué parte del cuerpo está vacía y cuál llena. Moverse con gracia y serenidad, manejando nuestro chi requiere de tomar conciencia del pase de lo lleno a lo vacío. Lo vacío llama a lo lleno. Se puede parangonar en lo que en física clásica se denomina una diferencia de potencial. El salto o la catarata une un lugar de energía potencial más alta hacia uno de energía más baja. La diferencia de potencial de 220 voltios de nuestro tendido eléctrico es la que permite la circulación de la corriente. La tormenta es el colmado violento de un lugar vacío desde uno lleno.
Dice Lao Tse:
Mira lo interno, no mires lo externo. La cavidad interna es tu ser, la cavidad interna, el vacío interno es tu ser.
Guo Xi nos invita así a comprender la visión de un artista y a darnos cuenta que los practicantes de taichí o wushu estamos haciendo un arte y no una simple actividad física o recreativa.

Comentarios
Publicar un comentario